
Perro mirando al sol
Agosto 2025, Mérida, Yucatán
Una exposición entre acervos, afectos y posiciones políticas
Un perro echado de espaldas, panza arriba, patas al aire, parece decir algo sin decirlo: confío. Me siento seguro. Aquí puedo dejar de estar alerta. Pero esa misma postura también puede sugerir sumisión, vulnerabilidad o simplemente una estrategia para sobrevivir al calor. Es una posición ambigua: entre la entrega y la defensa, entre el juego y la pausa, entre el agotamiento y la resistencia. Una metáfora sobre los cuerpos, los espacios y los objetos que se sostienen -o se abandonan- en medio de tensiones afectivas, institucionales y simbólicas.
Perro mirando al sol toma esa imagen como punto de partida para proponer un diálogo entre dos acervos con lógicas muy distintas:
– por un lado, el acervo del Centro de Artes Visuales (CAV), bajo la custodia de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (SEDECULTA), conformado a partir de mecanismos como premios de adquisición o el programa Pago en Especie,
– y por otro, el archivo vivo de Cachorra Proyectos, espacio autogestivo con sede (tambaleante) en Mérida, formado a partir del afecto, el abandono o el simple olvido: piezas no reclamadas, materiales que se resisten a irse, rastros de prácticas recientes que siguen insistiendo.
Ambos acervos comparten una condición: la descontextualización. Las obras institucionales aparecen en listados sin semblanzas ni fichas críticas, colgadas muchas veces en oficinas o almacenadas fuera de circulación. Las de Cachorra persisten en el espacio sin garantía de permanencia, sin contrato ni museo. Pero mientras una colección institucional tiende a cristalizar la obra y borrar la voz del artista, el archivo informal de Cachorra mantiene abiertos sus vínculos afectivos y sus formas de circulación.
Desde esta tensión, la exposición se plantea como una intervención instalativa que propone cruces entre obras de ambos acervos. Cada emparejamiento funciona como un diálogo silencioso, desde una curaduría que asume el montaje como acto creativo y como nuevas condiciones de lectura.
Además, se incorporarán piezas e intervenciones realizadas a partir del propio inmueble del CAV, entendiendo el espacio expositivo como un cuerpo que también carga historia, temperatura, límites. En este sentido, la exposición explora la figura del gestor o curador como autor relacional: alguien que no solo organiza, sino que también habita, desplaza, ensambla, sostiene.
Perro mirando al sol es la segunda etapa del proyecto Acrimatarse (archivar una escena en tres actos), iniciado por Cachorra Proyectos en 2024. Su primera fase, Aclimatarse, consistió en un ejercicio de escucha situada, afectiva y colectiva. Esta nueva entrega desplaza la pregunta por el archivo hacia el montaje, y con ella, hacia la pregunta por las condiciones materiales y emocionales que permiten que algo permanezca o se disuelva.
En un contexto donde las políticas culturales recientes —como el llamado "Renacimiento Maya"— han priorizado la rehabilitación de espacios físicos por encima del acompañamiento a las prácticas, la exposición propone preguntas incómodas:
– ¿Qué cuerpos sostienen los proyectos culturales en la región?
– ¿Qué gestos son posibles en condiciones de precariedad climática, institucional y emocional?
– ¿Qué significa formar parte de una escena artística en Mérida, entre la humedad, el turismo, el aire acondicionado del CAV y el calor de la calle?
Perro mirando al sol propone una respuesta una postura. Una forma de tumbarse para resistir el calor. De mostrar la panza como gesto de confianza, de tregua, de pausa.













Perro mirando al sol
Agosto 2025, Mérida, Yucatán
Una exposición entre acervos, afectos y posiciones políticas
Un perro echado de espaldas, panza arriba, patas al aire, parece decir algo sin decirlo: confío. Me siento seguro. Aquí puedo dejar de estar alerta. Pero esa misma postura también puede sugerir sumisión, vulnerabilidad o simplemente una estrategia para sobrevivir al calor. Es una posición ambigua: entre la entrega y la defensa, entre el juego y la pausa, entre el agotamiento y la resistencia. Una metáfora sobre los cuerpos, los espacios y los objetos que se sostienen -o se abandonan- en medio de tensiones afectivas, institucionales y simbólicas.
Perro mirando al sol toma esa imagen como punto de partida para proponer un diálogo entre dos acervos con lógicas muy distintas:
– por un lado, el acervo del Centro de Artes Visuales (CAV), bajo la custodia de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (SEDECULTA), conformado a partir de mecanismos como premios de adquisición o el programa Pago en Especie,
– y por otro, el archivo vivo de Cachorra Proyectos, espacio autogestivo con sede (tambaleante) en Mérida, formado a partir del afecto, el abandono o el simple olvido: piezas no reclamadas, materiales que se resisten a irse, rastros de prácticas recientes que siguen insistiendo.
Ambos acervos comparten una condición: la descontextualización. Las obras institucionales aparecen en listados sin semblanzas ni fichas críticas, colgadas muchas veces en oficinas o almacenadas fuera de circulación. Las de Cachorra persisten en el espacio sin garantía de permanencia, sin contrato ni museo. Pero mientras una colección institucional tiende a cristalizar la obra y borrar la voz del artista, el archivo informal de Cachorra mantiene abiertos sus vínculos afectivos y sus formas de circulación.
Desde esta tensión, la exposición se plantea como una intervención instalativa que propone cruces entre obras de ambos acervos. Cada emparejamiento funciona como un diálogo silencioso, desde una curaduría que asume el montaje como acto creativo y como nuevas condiciones de lectura.
Además, se incorporarán piezas e intervenciones realizadas a partir del propio inmueble del CAV, entendiendo el espacio expositivo como un cuerpo que también carga historia, temperatura, límites. En este sentido, la exposición explora la figura del gestor o curador como autor relacional: alguien que no solo organiza, sino que también habita, desplaza, ensambla, sostiene.
Perro mirando al sol es la segunda etapa del proyecto Acrimatarse (archivar una escena en tres actos), iniciado por Cachorra Proyectos en 2024. Su primera fase, Aclimatarse, consistió en un ejercicio de escucha situada, afectiva y colectiva. Esta nueva entrega desplaza la pregunta por el archivo hacia el montaje, y con ella, hacia la pregunta por las condiciones materiales y emocionales que permiten que algo permanezca o se disuelva.
En un contexto donde las políticas culturales recientes —como el llamado "Renacimiento Maya"— han priorizado la rehabilitación de espacios físicos por encima del acompañamiento a las prácticas, la exposición propone preguntas incómodas:
– ¿Qué cuerpos sostienen los proyectos culturales en la región?
– ¿Qué gestos son posibles en condiciones de precariedad climática, institucional y emocional?
– ¿Qué significa formar parte de una escena artística en Mérida, entre la humedad, el turismo, el aire acondicionado del CAV y el calor de la calle?
Perro mirando al sol propone una respuesta una postura. Una forma de tumbarse para resistir el calor. De mostrar la panza como gesto de confianza, de tregua, de pausa.












